El reconocimiento fue otorgado por organizaciones sociales y campesinas del departamento, destacando su trayectoria en el fortalecimiento de la economía popular y el acompañamiento a comunidades rurales a través de soluciones financieras y educación.
El pasado 10 de abril, en Bucaramanga, Mauricio Osorio Sánchez, presidente de Crezcamos, recibió la Orden Antonia Santos, una distinción otorgada por organizaciones sociales y campesinas del departamento que reconocen el trabajo real en el territorio.
Más que un premio, este reconocimiento refleja una trayectoria construida junto a comunidades rurales, microempresarios y emprendedores, entendiendo que el desarrollo no empieza con los recursos; sino con las oportunidades bien acompañadas.
Un reconocimiento al trabajo con propósito
Durante el encuentro, liderado por organizaciones como la Federación de Juntas de Acción Comunal y asociaciones agrícolas de Santander, se destacó un modelo que va más allá de lo financiero: un enfoque que integra acceso, educación y acompañamiento para que las personas puedan fortalecer sus proyectos productivos de manera sostenible.
“El ingeniero Mauricio Osorio ha recibido este reconocimiento por su trayectoria social; es de resaltar ese sentido de compromiso con el desarrollo económico y social del departamento”, destacó Gustavo Herrera Celas, director ejecutivo de ASOFORAGRO.
Este reconocimiento también refleja algo importante: el verdadero impacto no está solo en facilitar acceso, sino en construir relaciones que generen progreso en las comunidades.
Más allá de lo financiero: relaciones que transforman
Como símbolo de ese vínculo, Gustavo Herrera, hizo entrega de un retrato de su autoría como gesto de gratitud, reflejando una relación que trasciende lo institucional.
La Orden Antonia Santos, otorgada por organizaciones que viven el territorio, tiene un valor especial: reconoce acciones sostenidas que transforman realidades.
En Crezcamos creemos en eso: estar cerca, entender y construir soluciones que impulsen el bienestar financiero de las personas.
Porque cuando el crecimiento es compartido, se convierte en progreso para todos.
